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Epimeleia, en griego, significa Cuidado.
El cuidado hacia Uno
El cuidado a los vínculos
El cuidado hacia lo espiritual
Somos una Asociación Civil sin fines de lucro, dedicada a brindar servicios de Consultoría psicológica.
Formados en el Enfoque Centrado en la Persona, sabemos que es el individuo el que poseé los recursos necesarios para su mejor desenvolvimiento.
NUESTROS OBJETIVOS
Desde el Counseling, nuestro objetivo es:
* Ayudar, orientar y acompañar a todas aquellas personas o grupos que se hallen en circunstancias difíciles del transcurrir vital para que logren una mejor calidad de vida
* Facilitar procesos de cambio, desarrollo y despliegue en personas y grupos
* Difundir lo concerniente al Counseling y al Enfoque centrado en la persona como profesión de ayuda y como metodología de trabajo
* Actuar como agentes de prevención primaria
El cuidado hacia Uno
El cuidado a los vínculos
El cuidado hacia lo espiritual
Somos una Asociación Civil sin fines de lucro, dedicada a brindar servicios de Consultoría psicológica.
Formados en el Enfoque Centrado en la Persona, sabemos que es el individuo el que poseé los recursos necesarios para su mejor desenvolvimiento.
NUESTROS OBJETIVOS
Desde el Counseling, nuestro objetivo es:
* Ayudar, orientar y acompañar a todas aquellas personas o grupos que se hallen en circunstancias difíciles del transcurrir vital para que logren una mejor calidad de vida
* Facilitar procesos de cambio, desarrollo y despliegue en personas y grupos
* Difundir lo concerniente al Counseling y al Enfoque centrado en la persona como profesión de ayuda y como metodología de trabajo
* Actuar como agentes de prevención primaria
Mostrando entradas con la etiqueta biblioteca. Mostrar todas las entradas
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jueves, 9 de julio de 2015
Boletín de Novedades Epimeleia Julio 2015
lunes, 1 de junio de 2015
Biblioteca para la Persona
¡En Epimeleia estamos orgullosos con la Biblioteca para la Persona !
En Mayo de 2015 entraron a visitarla más de 20.000 personas de todo el mundo.
Una biblioteca virtual Libre y gratuita del ECP y el Counseling.
Te proponemos que si no la conoces que entres y ¡mires todo lo que tiene!
También, si ya la conoces…. Que nos ayudes para hacerla conocer.
¿Cómo hago eso?
Podés compartir este post y además…
Te pasamos el link de la página de Epimeleia en el Facebook y si más y más ponen "me gusta" muchos más la conocerán:
Gabriela Cartasso
Alejandro Lemos
jueves, 7 de junio de 2012
Mi media naranja
Para Gabriela Cartasso
Que cuando nos conocimos,
me contó la historia
de las dos naranjitas que elegían caminar juntas.
“… la naranja se pasea
de la sala al comedor”
María Elena Walsh
Mi media naranja
Es una expresión bastante usada, sinónimo popular de la ternura que se entregan dos que se aman, una forma de decir que” somos el uno para el otro“.
La media naranja expresa mucho más que ese amor que envuelve a la pareja. La media naranja habla de una unión como si hubiera una sola manera de mirar, una sola forma de comunicar y también, una única manera de estar.
Como si una pareja, al encontrarse y unir tantas emociones, coincidir en varios horizontes, amalgamar y equilibrar sus cuerpos, pensamientos y sentimientos, se fusionara de tal manera que fuera una sola persona.
Pareciera que una media naranja precisa para completarse de la otra mitad, con las energías vitales separadas, las necesidades compartidas y los objetivos, inequívocamente unidos.
Imagino una naranja que la divido en dos con un corte, e inmediatamente se separa y quedan las mitades una junto a la otra, inmóviles y expectantes para resolver el que hacer, exigidas una de la otra para lograr rodar.
La media naranja es una estrecha dependencia de uno con el otro, una necesidad de jugos compartidos, movimientos de a dos, que en si son solo uno, una espera interminable para acceder a mi propia vida dado que la mitad la tiene la otra media naranja.
La propuesta es que cada uno de nosotros sea su propia naranja. Una naranja completa, redonda, ovalada, grande o pequeña. Que distingamos cada uno de nosotros ser nuestro propio desarrollo de naranja.
De esa manera, al encontrarnos con la otra naranja que nos gusta, de la que nos enamoramos y con la que proyectamos una vida en común, esa naranja que elijamos para formar la pareja, pueda rodar libremente y andar a su propio paso.
Juntas a veces, cercanas en otras y como todo ser único, podrá elegir siempre que hacer con su naranja.
De este modo, es probable que cada naranja encuentre con su pareja puentes en común donde hallarse y disfrutar de la íntima sincronía. Así también, podrán desarrollar intereses diversos, miradas opuestas, formaciones distintas, sin dejar de caminar juntas con la distancia necesaria para ser naranjas libres, avanzar por donde quieran, y abrirse camino como individuos autónomos, como naranjas únicas.
Alejandro Lemos
nevioalejandrolemos@gmail.com
Que cuando nos conocimos,
me contó la historia
de las dos naranjitas que elegían caminar juntas.
“… la naranja se pasea
de la sala al comedor”
María Elena Walsh
Mi media naranja
Es una expresión bastante usada, sinónimo popular de la ternura que se entregan dos que se aman, una forma de decir que” somos el uno para el otro“.
La media naranja expresa mucho más que ese amor que envuelve a la pareja. La media naranja habla de una unión como si hubiera una sola manera de mirar, una sola forma de comunicar y también, una única manera de estar.
Como si una pareja, al encontrarse y unir tantas emociones, coincidir en varios horizontes, amalgamar y equilibrar sus cuerpos, pensamientos y sentimientos, se fusionara de tal manera que fuera una sola persona.
Pareciera que una media naranja precisa para completarse de la otra mitad, con las energías vitales separadas, las necesidades compartidas y los objetivos, inequívocamente unidos.
Imagino una naranja que la divido en dos con un corte, e inmediatamente se separa y quedan las mitades una junto a la otra, inmóviles y expectantes para resolver el que hacer, exigidas una de la otra para lograr rodar.
La media naranja es una estrecha dependencia de uno con el otro, una necesidad de jugos compartidos, movimientos de a dos, que en si son solo uno, una espera interminable para acceder a mi propia vida dado que la mitad la tiene la otra media naranja.
La propuesta es que cada uno de nosotros sea su propia naranja. Una naranja completa, redonda, ovalada, grande o pequeña. Que distingamos cada uno de nosotros ser nuestro propio desarrollo de naranja.
De esa manera, al encontrarnos con la otra naranja que nos gusta, de la que nos enamoramos y con la que proyectamos una vida en común, esa naranja que elijamos para formar la pareja, pueda rodar libremente y andar a su propio paso.
Juntas a veces, cercanas en otras y como todo ser único, podrá elegir siempre que hacer con su naranja.
De este modo, es probable que cada naranja encuentre con su pareja puentes en común donde hallarse y disfrutar de la íntima sincronía. Así también, podrán desarrollar intereses diversos, miradas opuestas, formaciones distintas, sin dejar de caminar juntas con la distancia necesaria para ser naranjas libres, avanzar por donde quieran, y abrirse camino como individuos autónomos, como naranjas únicas.
Alejandro Lemos
nevioalejandrolemos@gmail.com
sábado, 12 de mayo de 2012
Un andamio para la construcción
A medida que vamos creciendo, que caminamos en la construcción de nuestro ser persona, simultáneamente algunos de nosotros, edificamos y creamos un andamio que nos facilita la obra.
Una estructura paralela que por un lado nos ayuda en la nueva edificación y por el otro, molesta en el crecimiento libre y autónomo.
Pareciera necesario, quizás por la fragilidad, quizás por la vulnerabilidad ,o por lo endeble de nuestras paredes, que el entorno social, las personas cercanas a nuestras vidas, consideren ineludible el uso de un andamiaje para sostener el crecimiento.
Es común ver en estos días, al pasar por una obra en construcción, un andamio de estructuras tubulares que se van aplicando y ajustando como si fuera un gigantesco juego de niños.
Esas plataformas alcanzan niveles tan grandes que incluso superan las viviendas que protegen.
Pasado un tiempo, ese armazón que rodea la arquitectura, ya sea porque está creciendo, o porque se mantiene en reparación, o por las múltiples personas que interactúan con la obra en construcción, va modificando la estructura original, se saca un tubo o dos de por allí, se pone un tablón donde no había nada, se desajustan unas tuercas y queda flojo un esquinero, se ponen unas estacas de madera en las partes hundidas de la vereda, como para nivelar y equilibrar. En fin, una serie de modificaciones que alteran el sentido de la tarima
Si fuera una persona quien sostuviera ese andamio pesado, rígido y de difícil entendimiento, entonces, en algún momento, se podría preguntar el sentido de ese armatoste que lo recubre
Las personas que detectan una contradicción interna, que descubren el peso inmenso de formaciones no muy claras y conocidas, que atisban cierta incomodidad y partes que desean moverse y desplegarse, se preguntan el sentido de todo ese andamio.
Posiblemente haya tubos que mantienen mandatos firmes y de difícil movimiento, quizás aparezcan tablones y maderas antiguas con juicios y prejuicios.
Muchas cosas pueden estar entreveradas con las estructuras necesarias y queridas.
Será entonces una oportunidad el mirar cada tubo rígido, cada agarradera que fija estructuras poco claras y tantos tornillos apretados por el descuido.
El acercarse a una contradicción interna y entablar un proceso de cambio, intentará abrir una revisión de cada parte de ese andamio. Reconocer los tubos necesarios y aceptados, modificar las formaciones dificultosas y estrictas, para lograr mudar de aires.
En esa revisión minuciosa, cada persona intentará aceptar las partes de esa estructura inamovible, elegir conservar partes que considera necesarias y, replantear el llevar una organización pesada y sin sentido para luego modificarla.
Entonces, gran parte de estos verbos que han aparecido: Apuntalar, apoyar y ajustar o también, aflojar, sostener y sujetar, entre otros, serán partes de las acciones que cada persona elegirá en su proceso de cambio.
Alejandro Lemos
Una estructura paralela que por un lado nos ayuda en la nueva edificación y por el otro, molesta en el crecimiento libre y autónomo.
Pareciera necesario, quizás por la fragilidad, quizás por la vulnerabilidad ,o por lo endeble de nuestras paredes, que el entorno social, las personas cercanas a nuestras vidas, consideren ineludible el uso de un andamiaje para sostener el crecimiento.
Es común ver en estos días, al pasar por una obra en construcción, un andamio de estructuras tubulares que se van aplicando y ajustando como si fuera un gigantesco juego de niños.
Esas plataformas alcanzan niveles tan grandes que incluso superan las viviendas que protegen.
Pasado un tiempo, ese armazón que rodea la arquitectura, ya sea porque está creciendo, o porque se mantiene en reparación, o por las múltiples personas que interactúan con la obra en construcción, va modificando la estructura original, se saca un tubo o dos de por allí, se pone un tablón donde no había nada, se desajustan unas tuercas y queda flojo un esquinero, se ponen unas estacas de madera en las partes hundidas de la vereda, como para nivelar y equilibrar. En fin, una serie de modificaciones que alteran el sentido de la tarima
Si fuera una persona quien sostuviera ese andamio pesado, rígido y de difícil entendimiento, entonces, en algún momento, se podría preguntar el sentido de ese armatoste que lo recubre
Las personas que detectan una contradicción interna, que descubren el peso inmenso de formaciones no muy claras y conocidas, que atisban cierta incomodidad y partes que desean moverse y desplegarse, se preguntan el sentido de todo ese andamio.
Posiblemente haya tubos que mantienen mandatos firmes y de difícil movimiento, quizás aparezcan tablones y maderas antiguas con juicios y prejuicios.
Muchas cosas pueden estar entreveradas con las estructuras necesarias y queridas.
Será entonces una oportunidad el mirar cada tubo rígido, cada agarradera que fija estructuras poco claras y tantos tornillos apretados por el descuido.
El acercarse a una contradicción interna y entablar un proceso de cambio, intentará abrir una revisión de cada parte de ese andamio. Reconocer los tubos necesarios y aceptados, modificar las formaciones dificultosas y estrictas, para lograr mudar de aires.
En esa revisión minuciosa, cada persona intentará aceptar las partes de esa estructura inamovible, elegir conservar partes que considera necesarias y, replantear el llevar una organización pesada y sin sentido para luego modificarla.
Entonces, gran parte de estos verbos que han aparecido: Apuntalar, apoyar y ajustar o también, aflojar, sostener y sujetar, entre otros, serán partes de las acciones que cada persona elegirá en su proceso de cambio.
Alejandro Lemos
lunes, 19 de marzo de 2012
Como el movimiento del torero
Para Rodolfo Lazarini, que me contó la metáfora de las palomas.
Como el movimiento del torero
A veces puede que suceda, que por distintas razones, si es que puede haber razones, quedamos atrapados en un arenal, un grillete imaginario y con la temible sensación de no poder salir de ese lugar donde permanecemos estáticos. Da la impresión de una situación inevitable, un karma ancestral, un código genético que hay que repetir.
Cualquiera fuera la situación, algunas personas se quedan quietas, inmóviles y sin respuesta, en el lugar donde están todos los aguijones, donde los filos cortan y duelen.
Pareciera que estos hombres y mujeres, aceptan llevar un rol estricto, estrecho y de difícil movilidad. Una posición estoica ante las adversidades. Se percibe dificultoso que puedan salir de esa posición, aunque esta resulte extremadamente penosa
Hay una fiesta controversial que puede resumir y mostrar desde otro lado este punto: La corrida de toros.
La mayoría del público que asiste a esos eventos, va con la intención de observar detenidamente como el torero se corre a tiempo. De que manera el lidiador evita la envestida y desaira al toro.
Festejan a mano abierta cada vez que el torero se corre y observa al toro, a ese toro bravo, desde otro lugar.
Parece entonces que una buena parte de las mujeres y los hombres están deseosos de poder moverse y salir de las embestidas del toro.
Ligado a esto, surge el cuidado como un mecanismo necesario para moverse de ese lugar.
Aceptar que el cuidado hacia uno mismo, es una forma de protección y respeto. Un cuidado amoroso, tierno y necesario. Cuidarse del sol en verano, de las comidas y bebidas y de las actitudes que nos hacen mal, que lastiman y deterioran, se siente como un paso de torero. Un soltar acorde o salirse en forma precisa.
Cada uno elegirá la forma de cambiar, la manera de dar un paso hacia otra parte y dejar de enfrentar al toro.
Hay entonces, una imposibilidad clara: es muy difícil el cambiar al otro, es tanto más difícil, el creer que el otro cambiará solo porque nos ve sufrientes, desgastados y muy lastimados.
Cada uno deberá entonces, elegir como dar un paso fluido al costado, como soltar y moverse de ese lugar incómodo, para poder encarar la relación horizontalmente, entre pares, como iguales.
Porque si estamos en una vereda, y sobre nuestra cabeza hay una paloma, y sabiendo que las palomas cagan, si no te mueves, si no te marchas a otro espacio, si no te cuidas de alguna manera, inevitablemente te manchará una paloma.
Alejandro Lemos
epimeleiaargentina@gmail.com
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